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Doce
reflexiones sobre el HACCP
Dr. Alejandro A. Silvestre
Profesor Regular Titular del Area de Tecnología, Protección e Inspección
Veterinaria de Alimentos
Facultad
de Ciencias Veterinarias
- UBA
-
(Argentina)
ex
Coordinador Técnico de Capacitación del Servicio
Nacional
de
Sanidad y Calidad Agroalimentaria ( SENASA)- (Argentina)
e-mail:
aasilvestre@fvet.uba.ar
A casi 40 años de la implementación del HACCP ( Análisis de peligros potenciales
y determinación de puntos críticos de control) en la elaboración de la comida
para los astronautas norteamericanos, el sistema se ha convertido en un
requisito imprescindible para todos los que pretenden producir alimentos
seguros. Ha contribuido a ello su inclusión en normativas internacionales y
nacionales, la preocupación de las autoridades sanitarias en extender y fomentar
su aplicación y el interés sostenido de la industria alimentaria por ponerlo en
práctica.
En este contexto, me pareció oportuno volcar en un artículo una serie de
reflexiones sobre el HACCP a partir de mi propia experiencia en este tema, con
el objetivo que puedan ser de alguna utilidad a quienes comienzan a trabajar con
este sistema o a quienes habiendo empezado puedan aplicar alguna "medida
correctiva" a tiempo, para lograr mejores resultados.
Para ello he tratado de, hasta donde fue posible, quitarle a estas reflexiones
sobre el HACCP, toda rigurosidad científica, utilizando algunos recursos
literarios muy simples, como disparadores de cada reflexión. Aclaro esto, porque
quien lea este artículo comenzando por el cuadro 1, que enumera las reflexiones
habrá pensado qué tendrá que ver Sherlock Holmes, el capitán de un barco o el
futbol con el HACCP. Seguidamente, trataré de explicarlo.
1. EL HACCP NO ES MÁGICO
Es un sistema prospectivo que permite anticipar y prevenir los problemas
prevenibles. Esto no quiere decir que el HACCP tenga " poderes especiales" para
garantizar que nunca más se presentarán problemas vinculados a la inocuidad de
los alimentos. En muchos casos, un HACCP bien desarrollado evita totalmente un
peligro determinado pero en otros solo lo minimiza o atenúa. Lo que sí puede
afirmarse es que un HACCP bien implementado es un avance concreto hacia la mayor
seguridad alimentaria. El HACCP actuará previsiblemente sobre los peligros
potenciales que se hayan identificado, a través de los puntos críticos de
control que se establezcan y monitoreen, y tendrá establecidas las medidas
correctivas a aplicar cuando se registren desviaciones. Pero esto no significa
que sea una barrera inexpugnable contra los peligros no identificados que puedan
presentarse, ya que el HACCP es un sistema racional y lógico, pero está muy
lejos de ser mágico
2. EL HACCP DEBE SER AMIGABLE
Se logra una implementación mucho más sólida y efectiva del HACCP a través de un
acercamiento amigable a su filosofía, y no por su imposición normativa. Para
ello es necesario entender sus principios y convencerse de los beneficios que
brindará su adecuada aplicación. El HACCP debe ser amigable para todos los
niveles de la empresa, aunque hay uno de ellos, el de los propietarios o máximos
responsables, que si no comprenden y aceptan el HACCP, condenarán
irremediablemente al fracaso todo esfuerzo por llevarlo a cabo. Son los
profesionales y técnicos quienes tienen mayor accesibilidad a la capacitación
formal en HACCP y consecuentemente suelen entusiasmarse rápidamente con
aplicarlo en sus lugares de trabajo. Lamentablemente, no son ellos los que en
última instancia toman las decisiones, y si se encuentran con empresarios
desmotivados, sus deseos no podrán concretarse. Para evitar esto último son
útiles las actividades de sensibilización donde se expliquen claramente las
ventajas competitivas del HACCP en el marketing de alimentos. En definitiva, al
HACCP hay que " comprarlo convencido" ya que no alcanza con "dejárselo vender ".
3. EL MEJOR HACCP SIEMPRE ES ORIGINAL, NUNCA ES COPIA
La gran difusión alcanzada por los modelos genéricos de HACCP pueden resultar
contraproducentes, si no se resiste a la tentación de copiarlos. Estos modelos
deben utilizarse para orientar el razonamiento que cada establecimiento, o mejor
dicho, cada línea de producción, exige para cada situación. No hay dos HACCP
iguales. El personal, el lay-out, el ambiente, el entorno, los proveedores, la
comercialización son en realidad únicas para cada caso. Por ello, adoptar un
HACCP desde una experiencia ajena, es un error que puede llevar a creer que todo
funciona de igual manera porque los productos son semejantes, cuando en realidad
las características propias de cada proceso, hacen que esto nunca sea así.
4. EN EL HACCP EL ASESOR EXTERNO PUEDE SER VIGIA DEL FARO, PERO NO CAPITÁN
DEL BARCO
Es erróneo creer que el HACCP es un producto que se adquiere por la contratación
de algún asesor externo con formación en el tema. Estará condenado al fracaso un
plan HACCP, que puede haber sido elaborado por el mejor especialista, sí nunca "
se internalizó" en la planta. La figura de ser vigía del faro y no capitán del
barco se refiere a que el asesor externo, que tiene que ser experto en el tema
(y convenientemente con documentación que lo avale) puede actuar guiando (como
vigía en el faro) la tarea del equipo HACCP, pero no dirigiendo (como capitán en
el barco) la toma de decisiones ya que el HACCP, exige muchas veces acciones
inmediatas que no deben postergarse ni tampoco pueden definirse sin estar
presente.
5. EL HACCP ES COMO EL FUTBOL, SE PRACTICA EN EQUIPO
Es un sistema naturalmente preparado para que lo desarrolle un equipo de
trabajo. Este equipo debe actuar como interdisciplinario y no como
multidisciplinario, ya que interesa que los diferentes enfoques profesionales,
interactúen y se potencien, y no que se superpongan y neutralicen, como a veces
suele ocurrir. Siempre deben incluirse a todos los sectores de la empresa
directa o indirectamente vinculados a la inocuidad de los alimentos. Si bien el
HACCP exige un coordinador del equipo, no debe confundirse este rol con el de
jefe ya que la toma de decisiones discutidas y consensuadas entre todos, y no
definidas individualmente, son las que darán mejores resultados porque contempla
visiones diferentes sobre un mismo problema, lo que enriquecerá naturalmente la
decisión adoptada
6. SI EL HACCP FUERA UN EDIFICIO, LAS BPM SON SUS CIMIENTOS
A nadie se le ocurriría levantar un edificio sin tener antes construidos los
cimientos. Si lo hiciera, todo se desplomaría inexorablemente. En el HACCP
ocurre algo semejante, no puede " construirse" si no se tienen las bases,
pilotines y encadenados que lo sostengan. Estas son las"Buenas Prácticas de
Manufactura" (BPM), que deben conocerse y aplicarse con mucho celo, antes de
empezar con un HACCP. Si los operarios no se lavan las manos adecuadamente, la
contaminación cruzada es un hecho cotidiano en el proceso, o las plagas son
compañeras habituales de los alimentos, el HACCP resulta un camino
intransitable. Contrariamente las BPM bien aplicadas seguramente representarán
para el equipo HACCP, un menor trabajo ya que habrá menos puntos críticos de
control donde concentrar el esfuerzo, lo que facilitará su monitoreo.
7. SI EL HACCP NO SE DOCUMENTÓ, NUNCA EXISTIÓ
Uno de los principios del HACCP es el establecimiento de registros (ver cuadro
2). Esto resulta, en consecuencia, imprescindible para poder afirmar que lo que
se está desarrollando es un HACCP. Estos registros deben llevarse con
responsabilidad y rigurosidad, ya que la información allí consignada condiciona
en buena medida el éxito del sistema.
He leído artículos sobre la aplicación del HACCP en procesos donde resulta
imposible documentar la información. Lo que puede decirse de ellos, es que no se
refieren realmente a la aplicación de un HACCP, sino que simplemente son tenidos
en cuente algunos de sus principios, lo que es saludable y positivo, pero
deberían llamarse a estos trabajos de otra manera.
8. EN EL HACCP NO BASTA CON INVOLUCRARSE HAY QUE COMPROMETERSE
El compromiso implica una actitud voluntaria y consciente para cumplir con la
tarea asignada en el plan HACCP. Involucrarse, en cambio, es llevar a cabo la
tarea, porque así se dispuso, pero sin estar realmente convencido de su
conveniencia o beneficio. El resultado inexorablemente será distinto.
Así, por ejemplo, un operario debe registrar la temperatura de un proceso cada
15 minutos. Si está comprometido y ha comprendido la importancia de su tarea, lo
hará siempre de la misma manera aunque prácticamente la temperatura nunca
registre variaciones. Si solo está involucrado, al no producirse cambios en un
período prolongado, es probable que termine " dibujando" datos, y con esta
actitud representará un virtual atentado contra el HACCP que se fundamenta en la
actitud responsable de todas las personas que participan en él
9. EL HACCP NO ES UN PLAZO FIJO
En un momento en que la economía parece dominar las decisiones en el mundo, el
HACCP también puede ser relacionado con un concepto que se vincule a ella. En el
HACCP, hay que ser realista con las expectativas. Actuando con seriedad, nadie
puede asegurar con anticipación que un HACCP podrá ser implementado en un plazo
fijo. Un HACCP podrá efectivizarse en la práctica en el tiempo que se pueda y no
en el que se quiera. Son múltiples los obstáculos que habrá que ir superando
para su concreción, y por ello tendrá que transcurrir el tiempo necesario, ni
más ni menos, para que el plan sea sólido y efectivo.
Un comentario final, si alguien le ofrece preparar un HACCP en un plazo
determinado, no lo escuche porque perderá su tiempo y su dinero. Lo máximo que
logrará es un plan " estéticamente presentado" pero inconsistente, que será
incapaz de superar la primer auditoría a que se lo someta.
10. EN EL HACCP HAY QUE HACER COMO SHERLOCK HOLMES: PREGUNTAR MUCHO Y
SOSPECHAR DE TODO
El famoso personaje de Sir Conan Doyle se distinguió por su sagacidad para hacer
interrogatorios y sospechar de todo. En el HACCP habría que tratar de emularlo.
De lo bien que se hagan las preguntas puede depender un plan que brinde los
mejores resultados. De este modo utilizar qué,quién,cómo, cual,cuando, donde,por
qué, etc. resultan fundamentales para la confiabilidad en el HACCP. Hay que
tener en cuenta que tras las preguntas que dejen de formularse, se pueden
esconder peligros potenciales que al no ser revelados, quedarán ocultos y en
condiciones de ocasionar problemas no previstos.
Lo de sospechar de todo es también una actitud saludable en el HACCP, si se
quieren evitar sobresaltos. Así, por ejemplo, si los HACCP que analicen como
peligro potencial la salmonelosis o el botulismo solo se limitaran a los
alimentos que habitualmente vehiculizan estas enfermedades, dejarían de tener en
cuenta otros alimentos que investigaciones epidemiológicas muy confiables han
vinculado con estas ETA (enfermedades transmitidas por alimentos) (ver cuadro 3)
11. EN EL HACCP LO QUE ABUNDA, PUEDE DAÑAR
El establecimiento de un alto número de puntos críticos de control (PCC), que en
algunos casos alcanza a todas las etapas del proceso, es un hecho bastante
habitual en el HACCP. Como en este sistema lo que se escribe es lo que hay que
hacer, esta "abundancia" puede, cuanto menos, dificultar el correcto monitoreo.
De allí que, antes de definir un PCC, y utilizando las propias herramientas que
el HACCP ofrece, hay que estar bien seguro que no se está confundiendo un punto
crítico de control con un punto de control, ya que esto puede ocurrir y
complejizar el plan, sin que sea por eso más efectivo.
En resumen, no hay que establecer más PCC que los necesarios, ya que los mejores
resultados no los obtiene el HACCP que tiene la mayor cantidad de PCC, sino
aquél que mejor los ubica, y que además, puede monitorearlos correctamente.
12. EL HACCP NO ESTÁ ESCULPIDO EN MÁRMOL
El HACCP es un sistema dinámico, que debe adecuarse permanentemente a las
posibles variaciones que se produzcan. La designación de un nuevo operario, la
reubicación de un equipo, la modificación del procedimiento de limpieza son solo
algunos ejemplos, entre muchos otros, que pueden exigir ajustes en el plan
HACCP. Es fundamental no dormirse sobre lo establecido en el plan original, si
no se desea despertar con una pesadilla. Siempre el HACCP debe responder a la
realidad y para ello hay que estar alerta para modificarlo todas las veces que
resulte necesario.
Hasta aquí, las reflexiones sobre el HACCP. Reflejan mi sincera opinión pero no
pretenden ser verdades absolutas.
Si en algo pueden contribuir a que el HACCP "crezca con salud" me doy por
satisfecho.
Cuadro N°
1
|
Doce reflexiones sobre el HACCP |
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Cuadro Nº
2
|
LOS SIETE PRINCIPIOS DEL HACCP |
Cuadro Nº3
|
BROTES DE BOTULISMO Y SALMONELOSIS VEHICULIZADOS POR ALIMENTOS NO USUALES |
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